Cáncer de hígado
Tratamiento del cáncer de hígado mediante hipertermia
El cáncer de hígado, o carcinoma hepatocelular, es uno de los cánceres más frecuentes en el mundo, a menudo diagnosticado en estadios avanzados. A pesar de los avances en tratamientos como la cirugía, la ablación, la radioterapia dirigida o la quimioterapia, las opciones terapéuticas siguen siendo a veces limitadas. En este contexto, la hipertermia médica se destaca como un enfoque complementario prometedor, capaz de mejorar los resultados clínicos y la tolerancia a los tratamientos.
¿Qué es la hipertermia?
La hipertermia consiste en calentar localmente los tejidos tumorales (entre 40 y 43 °C) mediante ondas electromagnéticas. Esta elevación controlada de la temperatura fragiliza las células cancerosas, perturba su metabolismo y potencia la eficacia de los tratamientos clásicos como la radioterapia y la quimioterapia. Los tejidos sanos, por su parte, se preservan gracias a la precisión del direccionamiento.
¿Por qué usar la hipertermia en el cáncer de hígado?
En el tratamiento del cáncer de hígado, la hipertermia encuentra su lugar, especialmente cuando:
el tumor es inoperable o está ubicado cerca de estructuras sensibles,
la enfermedad recidiva tras el tratamiento inicial,
o es necesario mejorar la respuesta a los tratamientos sistémicos.
Sus beneficios son múltiples:
Potenciación de la eficacia de la quimioterapia gracias a una mejor penetración de los medicamentos en los tejidos tumorales.
Mejora del control local del tumor cuando se asocia a radioterapia o ablación percutánea.
Reducción de la progresión tumoral y ralentización de la enfermedad.
Estimulación de la respuesta inmunitaria hepática, esencial para combatir las células cancerosas.
Eficacia demostrada
Varios estudios han mostrado que la combinación de hipertermia + tratamientos convencionales permite obtener mejores tasas de respuesta tumoral y una prolongación de la supervivencia en pacientes con cáncer de hígado. La hipertermia mejora la sensibilidad de las células tumorales al calor y a los medicamentos, al tiempo que favorece una mejor oxigenación de los tejidos, esencial para la eficacia de la radioterapia.
Un enfoque complementario y personalizado
El protocolo de hipertermia se adapta a cada paciente según el tamaño, la localización del tumor y el estado general del hígado. Se integra en una estrategia terapéutica global, en sinergia con la radioterapia, la quimioterapia u otras técnicas locales como la radiofrecuencia o la termoablación.
Conclusión
Como complemento de los tratamientos estándar, la hipertermia representa hoy una opción terapéutica innovadora en la lucha contra el cáncer de hígado. Al aumentar la sensibilidad tumoral y potenciar la eficacia de los tratamientos existentes, ofrece a los pacientes una oportunidad adicional de control de la enfermedad y una mejor calidad de vida.
